Soñado el 12/01/12
No estoy segura de cómo empezó todo, si fue una máquina del tiempo o simplemente yo quería estudiar en una escuela que estaba flotando por algún lado en el universo. Así es, era como una gran esfera transparente y dentro de esta, estaba una gigante escuela.
Yo estaba ahí parada, a mitad del camino y detrás de mi amiga Carla, ella hablaba con sus amigos que ya conocía desde hace tiempo -ella ya tenía dos años en esa escuela -mientras yo moría de nervios, me puse a ver a mi alrededor. Todo era pintoresco, tecnológico y realmente agradable. En los salones, los alumnos se sentaban en una sola hilera y detrás de cada uno de ellos, había una pequeña pantalla con su nombre en ella, ahí ponían cosas como tareas o se veía lo que escribían en sus computadoras.
Luego, Carla quería darme un ''Tour'' al resto del colegio y ahí fuimos. Tenían una alberca enorme, como el resto del lugar, era pintoresca y muy bonita, el agua cambiaba de color cada determinado momento -porque tenía luces-. Luego pasamos por los dormitorios, eran enormes, eran como un pequeño departamento y más que una escuela, parecía un Hotel con solo Suites. Después pasamos por los cuartos -no confundan con dormitorios -, un cuarto era cualquier lugar donde te gustaría estar, por ejemplo, habían cuartos que eran tiendas, o restaurantes, también habían cuartos de música o artes en general, en fin, era cualquier cosa que a una persona le gustaría tener.
Carla nunca me llevó a su cuarto, quizá me lo mencionó pero ya no lo recuerdo tanto.
Me llevó con una amiga suya, ella estaba en su cuarto. Cuando entramos fue un tanto raro, en el todo el piso había agua, como veinte centímetros de alto y al tocarla con un pie, automáticamente salían unas botas para caminar por ahí sin mojarse. A esa chica parecía que le gustaban las plantas acuáticas, su cuarto trataba de eso -esa es la razón por la que el piso era agua.
Ella parecía alegre, cuidaba mucho a sus plantas y su cuarto era realmente bonito. Las pareces eran ventanas, el piso era transparente -y con el agua menos se veía. Se acercó a mí y me preguntó si yo quería mi cuarto, por supuesto yo acepté. Puso una cubeta muy grande en el piso -aunque no era muy alta -, le puso unos diez centímetros de agua, comenzó a romper huevos de gallina y ponía adentro la clara y la yema. Luego me dijo que me sentara dentro de la cubeta, nadie se reía y me miraban tan normal, que supuse que era el procedimiento para obtener un cuarto así que acepté y me senté ahí. Después, volvió a romper más huevos -fácil unos diez -pero esta vez me echaba la yema en la cabeza, mojándome el cabello y realmente, fue horrible.
Me dijo que me saliera de la cubeta y me explicó que cuando me secara por completo -sin ayuda de ninguna toalla -iba a aparecer mi cuarto y que yo no lo elegía, sino este sería algo de mis pensamientos.
Sabíamos que tardaría mucho tiempo en secarse así que Carla continuó dándome el tour.
Fuimos a varios lugares, desde el motor de esa nave hasta un parque y espacios así, todo era tan extraño y hermoso a la vez.
A las pocas horas me había secado completamente, pero antes de saber qué era mi cuarto, habían despertado.
Aprendí que: En los sueños no me da asco nada.
No estoy segura de cómo empezó todo, si fue una máquina del tiempo o simplemente yo quería estudiar en una escuela que estaba flotando por algún lado en el universo. Así es, era como una gran esfera transparente y dentro de esta, estaba una gigante escuela.
Yo estaba ahí parada, a mitad del camino y detrás de mi amiga Carla, ella hablaba con sus amigos que ya conocía desde hace tiempo -ella ya tenía dos años en esa escuela -mientras yo moría de nervios, me puse a ver a mi alrededor. Todo era pintoresco, tecnológico y realmente agradable. En los salones, los alumnos se sentaban en una sola hilera y detrás de cada uno de ellos, había una pequeña pantalla con su nombre en ella, ahí ponían cosas como tareas o se veía lo que escribían en sus computadoras.
Luego, Carla quería darme un ''Tour'' al resto del colegio y ahí fuimos. Tenían una alberca enorme, como el resto del lugar, era pintoresca y muy bonita, el agua cambiaba de color cada determinado momento -porque tenía luces-. Luego pasamos por los dormitorios, eran enormes, eran como un pequeño departamento y más que una escuela, parecía un Hotel con solo Suites. Después pasamos por los cuartos -no confundan con dormitorios -, un cuarto era cualquier lugar donde te gustaría estar, por ejemplo, habían cuartos que eran tiendas, o restaurantes, también habían cuartos de música o artes en general, en fin, era cualquier cosa que a una persona le gustaría tener.
Carla nunca me llevó a su cuarto, quizá me lo mencionó pero ya no lo recuerdo tanto.
Me llevó con una amiga suya, ella estaba en su cuarto. Cuando entramos fue un tanto raro, en el todo el piso había agua, como veinte centímetros de alto y al tocarla con un pie, automáticamente salían unas botas para caminar por ahí sin mojarse. A esa chica parecía que le gustaban las plantas acuáticas, su cuarto trataba de eso -esa es la razón por la que el piso era agua.
Ella parecía alegre, cuidaba mucho a sus plantas y su cuarto era realmente bonito. Las pareces eran ventanas, el piso era transparente -y con el agua menos se veía. Se acercó a mí y me preguntó si yo quería mi cuarto, por supuesto yo acepté. Puso una cubeta muy grande en el piso -aunque no era muy alta -, le puso unos diez centímetros de agua, comenzó a romper huevos de gallina y ponía adentro la clara y la yema. Luego me dijo que me sentara dentro de la cubeta, nadie se reía y me miraban tan normal, que supuse que era el procedimiento para obtener un cuarto así que acepté y me senté ahí. Después, volvió a romper más huevos -fácil unos diez -pero esta vez me echaba la yema en la cabeza, mojándome el cabello y realmente, fue horrible.
Me dijo que me saliera de la cubeta y me explicó que cuando me secara por completo -sin ayuda de ninguna toalla -iba a aparecer mi cuarto y que yo no lo elegía, sino este sería algo de mis pensamientos.
Sabíamos que tardaría mucho tiempo en secarse así que Carla continuó dándome el tour.
Fuimos a varios lugares, desde el motor de esa nave hasta un parque y espacios así, todo era tan extraño y hermoso a la vez.
A las pocas horas me había secado completamente, pero antes de saber qué era mi cuarto, habían despertado.
Aprendí que: En los sueños no me da asco nada.








